LETRA CAPITAL por Alex Gómez

* NI PREFERIDOS, NI SUCESORES

Si algo dejó muy claro el relevo en la Secretaría de Gobierno en Chiapas, fue que el jaguar no tiene ni preferidos ni sucesores.
Por ello cometen un gravísimo error quienes no están entendiendo que es el primero de seis años donde un gobernador sí gobernará un estado y eso incluye, por supuesto, el ámbito político.
Más si se trata de Eduardo Ramírez Aguilar, quien, le aseguro, no permite que ninguna cabra se ande saltando las trancas antes de tiempo y sin su autorización.
Aquel o aquella que crea que son los tiempos del imberbe Rutilio Escandón, donde todos se decían los sucesores y así hacían sus reuniones, se dieron y se darán cuenta más temprano que tarde de lo mucho que cuesta la orfandad política.
Y es que de ahí parte mucho de lo que tuvo que ver con ese reemplazo en la segunda oficina más importante de Chiapas, el creer y decir que eran sucesoras.
Así que no se confundan, no piensen que por un abrazo o un espaldarazo ya tienen toda la bendición para hacer y deshacer.
Eso mismo aplica en todos los niveles, no solo en el gabinete del gobierno, porque si hay una persona que tiene absolutamente toda la información de nombres y trayectorias es precisamente el del tatik político de Chiapas.
Por eso no anden convocando juntitas, no anden llamando a presidentes municipales aún con sus operadores.
No los anden llevando a privaditos donde digan que ya tienen la bendición del número uno de Chiapas.
Porque si lo hacen, se darán cuenta cuántas cosas entran en una caja de huevo San Juan y tendrán que entregar las llaves de la que ahora será su ex oficina.

* DICIEMBRE Y ADIÓS

Además de esos subiditos que no entendieron el estilo del góber jaguar, hay otros que nomás no dieron el ancho.
Y por eso, porque al menos fueron leales pero no sirven para más, el góber les dará diciembre y luego tomará las decisiones que tenga que tomar.
Si algo deben tener claro todos los trabajadores del gobierno es que nadie tiene asegurado su lugar.
De hecho, será una recordada para quienes aun mantengan la oportunidad, de saber que se la tienen que ganar día a día.
Porque, insisto, sí fueron leales, no mordieron la mano, pero tampoco de lealtad se mantiene un proyecto de gobierno.
Fallaron en las encomiendas, la capacidad no les dio para encarar todas las responsabilidades y ahora tendrán que aprender, a la mala, que el trabajo es un día sí y el otro también.
Aguas.

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