Letra Capital *El terrible ‘protector’ de los derechos

Es imposible ser uno mismo cuando se asume un cargo público.

Es totalmente falso aquel que diga que seguirá siendo el mismo en el cargo público porque, lea el inicio: es imposible.

Estar en un cargo público implica una responsabilidad y, si por ejemplo, a usted le gusta echar trago, deberá cambiar su ‘hábito’ porque está usted, precisamente, en un cargo público.

Por ello, lo que hizo Horacio Culebro Borrayas en sus redes sociales, a quienes lo conocemos, no nos sorprende pero sí preocupa.

Preocupa porque representa justamente lo que ha sido siempre ese compita tan temperamental y que, ahora, está a cargo de cuidar los derechos humanos de los chiapanecos.

Luego de hacer una aberración en su red social Facebook para anunciar su reunión con Paty Conde, se quiso escudar diciendo que todo fue parte de una estrategia pero ahí fue Horacio Culebro en toda su esencia.

Insultó a grupos de personas, lo minimizó, fue sarcástico e hizo todo aquello que no debe representar el titular de los Derechos Humanos en cualquier lugar.

Su anuncio en el cargo fue polémico y hasta cierto punto se había mantenido fuera del ojo público, pero era porque no había abierto la boca.

Ese compa, insisto, es temperamental y no, no puede ser como realmente es y menos al frente de semejante cargo público.

Si es irascible, pues debe controlarse, si insulta a la gente, pues debe controlarse, si tiene a sus detractores, debe controlarse.

Recuerde usted que el principal rasgo de un político es aprender a comer toda la porquería que le tiran.

Porque si es sensible, si no va a aguantar la crítica social, entonces que no se rente como funcionario.

Ni su redacción pésima fue una estrategia para ver quién lo lee, ni su ‘corrección’ fue representativa de un vigilante de los derechos.

En todo lo que hizo representó justamente lo que es Horacio y por ello, sobre todo por ello, ojalá que pronto se revise ese nombramiento porque imagine si así son los que nos cuidan.

*Una buena jalada de orejas

Al alcalde de Oxchuc, ese a quien le tuvieron que poner orden para que fuera electo, deberían meterle una garrotiza y una jalada de orejas por parte del mismo jaguar.

Le está diciendo en un video la responsabilidad que implica ser presidente municipal y al rato el compa ese está siendo cargado en hombros como faraón en tiempos de esclavitud.

La imagen por sí sola da vergüenza, es denigrante y aunque quiera salir a decir con la vieja confiable de los “usos y costumbres”, lo cierto es que su mero tata político, el mismo jaguar, ha estado en esos lugares de los Altos y jamás ha permitido que la gente se denigre así.

Insisto, ojalá a esta altura ya le hayan metido una buena jalada de orejas y una garrotiza para que entienda que los cargos no son propios, son públicos y tienen fecha de caducidad.

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