San Caralampio, venerado en Comitán, Chiapas, desde mediados del siglo XIX, fue un sacerdote y mártir griego del siglo III que se convirtió en un símbolo local de protección contra enfermedades tras una plaga de viruela y cólera. Su devoción, centrada en la feria del 10 al 20 de febrero, incluye tradiciones como la «Entrada de Flores» y la danza de los «Diablos».
