Por primera vez, la comunidad tsotsil enfrenta un caso de esta magnitud en su territorio. Fueron halladas con signos de tortura. Fiscalía de Justicia Indígena investiga el caso. Se presume que los cuerpos fueron abandonados en el lugar.

San Juan Chamula; 21/ABR/2025.- La tranquilidad de la comunidad Cruz Obispo, en el municipio tsotsil de San Juan Chamula, fue abruptamente interrumpida la noche del pasado viernes, cuando automovilistas que transitaban por una zona rural localizaron los cuerpos sin vida de dos mujeres entre los matorrales. El hallazgo ha generado consternación entre los habitantes indígenas y encendió las alarmas de las autoridades, quienes ya investigan el caso como un posible doble feminicidio.
De acuerdo con los primeros reportes, los cuerpos fueron descubiertos cerca del poblado, lo que provocó una inmediata movilización de las autoridades tradicionales del municipio. Fue el juez de paz y conciliación indígena, junto con sus mayoles –la policía comunitaria–, quien acudió al lugar para dar fe de los hechos y posteriormente notificó a la Fiscalía de Justicia Indígena.

Según información preliminar, las víctimas, que hasta este lunes permanecen en calidad de desconocidas, serían mujeres de aproximadamente 25 años. Las autoridades presumen que fueron asesinadas con signos de tortura, aunque será la Fiscalía la encargada de confirmar las causas de muerte tras los peritajes correspondientes. La escena fue resguardada por elementos de seguridad y personal de Protección Civil, quienes acordonaron el área durante la madrugada del sábado.
Este crimen ha causado un profundo impacto en San Juan Chamula, ya que, de acuerdo con testimonios de indígenas tsotsiles, se trata del primer caso registrado de doble feminicidio en la historia reciente del municipio. La comunidad, que se caracteriza por sus estrictos sistemas de seguridad interna y vigilancia tradicional, asegura no haber escuchado disparos ni ruidos sospechosos, lo que refuerza la hipótesis de que los cuerpos fueron abandonados en el lugar por personas externas.
“Es algo que nunca habíamos visto aquí. En nuestra comunidad siempre estamos atentos, por eso nos sorprende mucho”, comentó un habitante que pidió el anonimato.
Las autoridades locales y estatales continúan con las investigaciones para esclarecer los hechos y dar con los responsables. Mientras tanto, la identidad de las víctimas sigue siendo un misterio, y se analiza la posibilidad de que no sean originarias de la región.
El lamentable hecho ha vuelto a poner sobre la mesa la violencia de género que persiste en el estado de Chiapas, y ha generado un llamado urgente por parte de colectivos y defensores de derechos humanos para que las investigaciones se realicen con perspectiva de género y se garantice justicia para las víctimas.
