Tzimol es reconocido como el corazón «panelero» de la región. Aquí, la producción de panela no es solo comercio, es un legado familiar.
El secreto , todo nace en los trapiches, donde el jugo de caña se cuece a fuego lento en calderas de cobre hasta obtener ese color ámbar y sabor único que no se encuentra en lo industrial.
Es la base de nuestra gastronomía; sin la panela de Tzimol, el café de olla o los dulces típicos de la zona simplemente no serían los mismos,donde el aroma a caña cocida cuenta la historia de su gente.

