Marco Guillén JR.
COMITÁN, CHIAPAS; 25/MARZO/2026.– La realidad económica en Chiapas ha pasado de ser una preocupación estadística a una crisis de supervivencia en los hogares, mientras el INEGI reporta un repunte inflacionario nacional del 4.63% en esta primera quincena de marzo, en las calles de la entidad el impacto se mide en platos vacíos y carritos de súper a medio llenar.
Cifras recientes revelan una brecha alarmante,un trabajador promedio en Chiapas percibe ingresos que oscilan apenas entre los $1,250 y $1,400 pesos semanales,el panorama es aún más desolador para el 76% de la población que sobrevive en la informalidad, donde las ganancias apenas rozan los $1,000 pesos cada siete días,este ingreso choca de frente con el costo de la canasta básica en el sureste mexicano, la cual ya se cotiza en $2,085 pesos.
En términos reales, un jefe de familia en Chiapas necesita trabajar casi diez días solo para cubrir los alimentos básicos, dejando fuera gastos elementales como renta, luz, transporte y medicinas,el golpe al «mandado»,el jitomate ha registrado alzas de hasta el 32%, seguido por la papa y el limón con incrementos superiores al 20%.
Con una economía local que depende fuertemente del comercio y la agricultura, el encarecimiento de los insumos y el transporte sigue alimentando una inflación que parece no tener techo, mientras los sueldos se mantienen estancados en los niveles más bajos de la República.

