Nada dice “Feliz Día de las Madres” como un regalo con la foto de tu presidente municipal.
El alcalde Mario Hernández Aguilar y su esposa, presidenta del DIF, decidieron que el mejor obsequio para las mamás era… ¡su cara impresa en cartón brillante! Miles de cajas a todo color con sus rostros sonrientes, mientras adentro apenas cabían unos trastes de plástico baratos.
La gente lo resume fácil: gastaron más en propaganda que en el regalo. Y de paso, violaron la Constitución, que prohíbe usar recursos públicos para promoción personal.
Con hashtags como #HumanismoQueTransforma y #ChilónSomosTodos, intentan vender cercanía, pero lo único que transforman es el presupuesto en culto a la personalidad.
En un municipio con carencias básicas, el ego del alcalde cuesta miles… y su “generosidad” apenas unos cuantos pesos.

