Alejandro Molinari
Querida Mariana: el otro día fui a la estación radiofónica Extremo 99.1 F.M. Dicha radio está
actualmente en el Pasaje Morales. Anteriormente fue la famosa XEUI, que transmitía en A.M. Fue
la primera estación radiofónica que hubo en Comitán.
En el vestíbulo encontré una galería de personajes de la radio. Quienes vivimos en el pueblo en los años sesenta tenemos los nombres de estos personajes en la memoria y en el espíritu; asimismo tenemos recuerdo de las voces más recientes. Como ya me conocés, al principio no me di cuenta que todos ya fallecieron, el famoso Charal (actual locutor de Extremo 99.1), Darinel López Hernández, me dijo que es como un altar, donde se les brinda un homenaje permanente, esto es así, porque todos los que llegan a la radio ven dicho mural.
Vos sos muy joven, tal vez tu abuelita reconoce algunos de los acá mencionados. Llama la atención que todos son varones. El que está hasta arriba en la izquierda es “El Pikingles”; al centro está la fotografía de José Luis Cancino, quien fue gerente de la emisora; luego, con lentes, Romeo Torres Ventura, a quien el Colegio Mariano N. Ruiz honró con un librito donde contó gran parte de su vida y la aderezó con anécdotas de su paso por la radio, él tuvo un programa infantil, donde se llamó El tío Romeín; en la cuarta fotografía aparece don Panchito Suasnávar, uno de los famosos compadres, grupo de locutores que comenzó a hacer las posadas en el parque central; en la quinta fotografía, la central, aparece la fotografía de Amín Zimán, el mero mero del grupo radiofónico, poderoso empresario; en la sexta fotografía, Jorge Ricardo Saborío, quien, además de ser locutor de la XEUI, fue el proyeccionista del Cine Comitán, él, todas las mañanas, trepaba a un carrito con altavoces y distribuía volantes con la programación de los cines, el Comitán y el Montebello; abajo del dueño de la radio está Ramón Irecta, quien viste una camisa roja; a continuación, con reflejo en el cristal el famoso Puma, Juan Manuel González Tovar, quien también fue catedrático en la Escuela Preparatoria de Comitán; en la fila de abajo está José Antonio Domínguez Monzón, quien junto con Ramón y Panchito, formaron el grupo de los tres compadres. Panchito, me cuentan, fue el campanero en el concurso de canto, el que se encargaba de tocar la campana cuando el concursante cantaba muy mal, debía ponerse una máscara para que no lo reconocieran, porque, cuentan, en una ocasión alguien que fue eliminado del concurso supo que el juez de la campana era Panchito y luego lo andaba buscando para madrearlo; luego, con pantalón de mezclilla, está Arturo Aguilar Lira, quien fue gerente de la radio; y por último, Rafael Escandón Solís. Once personajes de la radio. Si aprovecháramos estos tiempos, donde México será mini sede del Mundial de Fútbol, diríamos que acá, en esta pared, está una selección de personajes relacionados con la radio.
¿Se sigue escuchando la radio? Digo que sí. Claro, los jóvenes ya no son asiduos radioescuchas, ahora le entran al Spotify. Los jóvenes de los años sesenta y setenta sí escuchábamos la estación del pueblo, conocimos algunas de las voces que he mencionado. Ahora, parece, la audiencia de las estaciones radiofónicas está concentrada en las comunidades rurales y acá en el pueblo con adultos
mayores.
Posdata: la gente vaticinó la desaparición del correo, sin embargo, sigue vivito y coleando; la gente vaticinó la desaparición del libro impreso, no obstante, sigue orondo; la gente vaticinó la desaparición de la radio y sigue sonando, sigue informando, programando música. El otro día me sorprendió la famosa Alexa, dijo que si yo contrataba tal servicio tendría a mi disposición más de cien millones de canciones. Leíste bien, escuché bien: más de ¡cien millones de canciones! Padre eterno revuelto con María Callas y Pedro Infante. ¿Imaginás tan alto número de canciones? Pobres de nosotros, porque en los años setenta, mis compas llevaban serenata a sus novias y les dedicaban doce canciones, “despierta, dulce amor de mi vida…” Doce cancioncitas, qué codos, qué miserables.
Nunca supimos que había más de cien millones de canciones en el mundo. Y acá, la XEUI no pasaba de una de Julio Iglesias: “tiré tu pañuelo al río, para mirar…”, o una de Leo Dan: “Mary es mi amor, sólo con ella…” Con estas canciones crecimos la mayoría de escuchas de la radio comiteca.
¡Tzatz Comitán!

